martes, 5 de mayo de 2009

SAN JOSÉ DE MORO Y LA RUTA MOCHE: Turismo Arqueológico




Nicanor Becerra Castañeda

En abril del año en curso se inauguró el Museo de Cao, lugar que exhibe a la Señora de Cao, joven gobernante Mochica que vivió hace 1700 años, hallado en el Complejo Arqueológico “El Brujo” en el distrito Magdalena de Cao (departamento de La Libertad); museo que permitirá potenciar el turismo en el norte del país, incorporando este lugar al circuito turístico de la llamada Ruta Moche. Esta ruta, que integra una realidad étnico- cultural, comprende un vasto territorio, Piura por el norte y Nepeña por el Sur; sin embargo, con fines de marqueteo turístico, se promociona un segmento, el corredor Trujillo- Chiclayo, que se ajusta a las calidades e importancia de las Huacas de Moche y Chan Chan por un lado, y a Sipán y Túcume, en el otro extremo (Ricardo Morales).

El valle Jequetepeque cuenta con centros arqueológicos Moche que no están incluidos en el circuito, como Cerro Dos Cabezas (Jequetepeque), Pacatnamú (Guadalupe) y San José de Moro (Chepén), por citar algunos. El valle tiene, además, el sitio arqueológico de Puémape (San Pedro de Lloc), perteneciente a la cultura Cupinsnique, considerada como la cultura matriz de los Moche, Lambayeque y Chimú (Carlos Elera). Uno de los centros más estudiado es San José de Moro, a 5 km al norte de la ciudad de Chepén ( La Libertad); en el marco del Proyecto Arqueológico San José de Moro, desde 1991, dirigido por Luis Jaime Castillo Butters de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

La importancia de San José de Moro radica en:

1. El lugar presenta una densa estratigrafía que alcanza los ocho metros de capas superpuestas de diferente configuración, producido por actividades ceremoniales, durante las ocupaciones Mochica y Transicional, y por actividades domésticas durante las ocupaciones Lambayeque y Chimú, en casi mil años de ocupación continua.

2. Combina las funciones de cementerio y de centro ceremonial, aportando datos novedosos respecto a las prácticas rituales y funerarias de las sociedades Mochica, Transicional y Lambayeque.

3. Ha permitido establecer el origen de la cerámica fina y los contextos arqueológicos en los que se depositó originalmente esta cerámica; se descubrió que el contexto eran las tumbas de élite, las tumbas de cámara, que contenían algunos de los entierros mas elaborados encontrados en sitios relacionados a la sociedad Mochica.

4. En 1991, 1992 y 2007, se excavaron tumbas de las mujeres Mochicas más importantes de su época: las Sacerdotisas de San José de Moro. Los hallazgos han confirmado que durante la época Mochica una de las más importantes funciones rituales era asumida exclusivamente por mujeres que la heredaban y transmitían de una generación a la siguiente.

5. El ajuar funerario de estos personajes se componía, entre otras cosas, de cientos de piezas de cerámica, algunas de ellas de exquisita calidad artística, así como también de un ataúd adornado con grandes placas de cobre o aleación en base de cobre, que emulaban la parafernalia usada por esta mujer durante las ceremonias rituales de sacrificios humanos en las que participaba.

Si San José de Moro y otros centros no están integrados a la Ruta Moche se explica porque no existen instalaciones especiales (Museos) para cuidar, mantener y exhibir los valiosos descubrimientos arqueológicos (ver informes del 2004 al 2007 publicados en la web
http://sanjosedemoro.pucp.edu.pe/) , situación que se agrava por la indiferencia de entes responsables como los gobiernos locales, organismos públicos y la sociedad civil, que aún no entienden que el turismo arqueológico es potencial fuente de desarrollo sostenible. Imitar buenos ejemplos de organización, gestión y concertación de esfuerzos, es posible; esperamos que nuestras autoridades, entidades públicas, instituciones educativas, la empresa privada y la sociedad civil así lo entiendan. Moche y Magdalena de Cao lo han demostrado.

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